lunes, 1 de agosto de 2016

Valientes los que aman

Nos pasamos la vida intentando encajar en el molde que la sociedad impone, nos basamos en lo que los demás hacen, perdiendo todo contacto con lo que sentimos que es mejor para nosotros. Estructuramos las etapas, consideramos que hay "cierta edad" para hacer determinadas cosas, no tenemos intereses propios, aunque finjamos que sí. 
Lo fugaz y lo fácil se puso de moda, lo practicamos como si fuera lo que "hay que hacer", como si sumar cada vez más desconocidos en nuestra lista fuera una experiencia que DEBEMOS vivir. Casi por obligación. El amor, la perseverancia, y la lucha por no perder a alguien están devaluados, no es moderno, no queda bien, total "habrá miles más". Como si fuera tan fácil encontrar a alguien que tan sólo con su existencia haga tus días más lindos, como si compartir momentos de todo tipo pudiera hacerse con cualquiera. Como si las personas fueran descartables y reemplazables.

Creo que pocos son capaces de admitir que quieren a ese alguien especial en su vida, que quieren apostar al amor. Aunque insistan en ponerse una careta y fingir pertenecer a ese mundo de frivolidades, tal vez todos queremos, pero tenemos miedo, preferimos no tener sentimientos por nadie y andar así por la vida, "por las dudas". 
Estamos condicionados por la sociedad, porque nos enseñaron que amar es sólo de una forma, le pusieron rótulos a los sentimientos, y nos hicieron creer que el amor es posesión, que es perder la libertad, que es vivir por y para el otro. Claro que no, es mucho más sencillo de lo que pensamos, el amor no entiende de títulos, ni de tiempo y distancia. 
Es muy fácil renunciar cuando se termina la etapa de enamoramiento, porque ahí comenzamos a ver al otro realmente como es, sin idealizarlo, pero, recién en ese momento, nace un amor maduro y sincero. 
A veces, creo que es necesario desaprender todo lo que la estructura de la sociedad nos dijo que era el amor, para poder amar libremente. Para comprender que no se trata de sufrimiento y dolor, ni ataduras y posesión, es simplemente desear que alguien sea feliz, querer acompañarlo en los mejores y peores momentos, alentarlo a realizar sus sueños, compartir momentos, risas, llantos, y hasta silencios. Que sea tu mejor amigo, esa persona con la que puedas hablar de todo, disfrutar de su presencia, extrañar en su ausencia. Que los obstáculos sean sólo pruebas, no bajar los brazos, simplemente amar. 

No se trata de la cantidad de personas que pasen por tu vida, más bien, de encontrar a esa que sea a tu medida, que sepas que jamás encontrarás a alguien que te haga sentir igual. 

Valientes los que aman, a pesar de todo.

                                                                                     
                                                                                                       Evelyn Lais Cantore.



domingo, 24 de enero de 2016

Lo indescrifrable

Hay un abismo entre lo que somos y lo que mostramos, ¿Alguien llega a conocernos realmente? ¿Conocemos a los demás?
A veces me pregunto si las personas son sólo lo que nos dejan ver o en realidad son todo lo contrario, creo que jamás llegamos a saber cómo es una persona, ni siquiera sabemos cómo somos nosotros mismos. ¿Existen buenos y malos? Hay un poco de bondad y un poco de maldad en todos...
Podemos llegar a ser cínicos, mentirosos e hipócritas en mayor o menor medida, y las mejores personas, amables y simpáticas.
Entonces, ¿Engañamos acerca de quiénes somos en realidad? O, tal vez, simplemente variamos nuestas actitudes en base a nuestros estados de ánimo ante distintas situaciones. ¿Es posible llegar a descrifrar cada rasgo de un ser humano? ¿Se puede intuir cómo reaccionará ante determinada situación que le toque vivir? ¿Es posible, entonces, saber cómo serán siempre las personas?

Quizás, todos mostramos sólo lo que queremos, lo mejor de nosotros ante personas con las que queramos congeniar, no así con quienes no nos interesen, entonces seremos tan genuinos como deberíamos ser siempre... ¿Quién nos conoce realmente?


La mentira destruye, pero vivimos mintiendo, omitiendo partes de nuestro ser, fingiendo y engañando a los demás, ¿Qué tanto nos horroriza? Si al final, todos somos un poco falsos, un poco auténticos y un poco malvados. A veces, sólo mostramos mucho de lo malo, o mucho de lo bueno, y muy pocas veces, casi nunca, mostramos lo que realmente somos, todo, lo bueno y lo malo, lo miserable y lo hermoso.


¿Quién es mala persona, realmente? ¿No habrá sufrido antes? ¿Sabrá si su maldad es con los demás o consigo mismo? ¿Será un incomprendido? ¿Un resentido? ¿Un desinteresado?


¿Hay personas buenas? Tal vez, sólo las idealizamos  y creemos ver bondad y transparencia, nunca sabremos si son lo que vemos o lo que queremos ver.


Un mar de dudas;

 un gran enigma.
                                                                                                         Evelyn Lais Cantore.